Ignacio Montero, oftalmólogo, advierte sobre el glaucoma: «Si se detecta tarde, no tiene solución»
Cada año, miles de personas en España pierden visión a causa del glaucoma, una enfermedad que avanza sin síntomas evidentes hasta que el daño es irreversible. Sin embargo, a pesar de ser una de las principales causas de ceguera en el mundo, no existe un plan nacional de salud visual que permita detectarlo a tiempo.
Con motivo del Día Internacional del Glaucoma (cada 12 de marzo), hablamos con el Dr. Ignacio Montero de Espinosa Escoriaza, oftalmólogo con una extensa trayectoria en la investigación y tratamiento de esta patología. En esta entrevista, el especialista alerta sobre los fallos en la prevención, la falta de avances en tratamientos farmacológicos y la necesidad de que la inteligencia artificial y el Big Data se integren en los sistemas de diagnóstico precoz. Además, explica por qué la detección temprana es clave y qué puede hacer la población para proteger su salud visual.
Cada año, miles de personas en España pierden visión a causa del glaucoma, una enfermedad que avanza sin síntomas evidentes hasta que el daño es irreversible. Sin embargo, a pesar de ser una de las principales causas de ceguera en el mundo, no existe un plan nacional de salud visual que permita detectarlo a tiempo.
Con motivo del Día Internacional del Glaucoma (cada 12 de marzo), hablamos con el Dr. Ignacio Montero de Espinosa Escoriaza, oftalmólogo con una extensa trayectoria en la investigación y tratamiento de esta patología. En esta entrevista, el especialista alerta sobre los fallos en la prevención, la falta de avances en tratamientos farmacológicos y la necesidad de que la inteligencia artificial y el Big Data se integren en los sistemas de diagnóstico precoz. Además, explica por qué la detección temprana es clave y qué puede hacer la población para proteger su salud visual.
Para empezar, ¿qué es exactamente el glaucoma y qué lo causa?
El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico, y su principal factor de riesgo es el aumento de la presión intraocular. No es el único, pero sí el más determinante. Cuando conseguimos reducir la presión del ojo, la evolución de la enfermedad mejora significativamente o, al menos, se mantiene estable. Sin embargo, hay personas con una presión ocular normal cuyo nervio óptico se daña, mientras que otras con presiones elevadas pueden resistirlo mejor. Esto nos indica que hay otros factores en juego, aunque la presión intraocular sigue siendo clave.
¿Por qué se dice que el glaucoma es una enfermedad silenciosa?
Porque no provoca dolor ni síntomas evidentes en las primeras fases. La pérdida de visión es muy lenta y comienza por la periferia del campo visual, por lo que muchas personas no se dan cuenta hasta que ya han perdido gran parte de su capacidad visual. Por eso se le llama «el ladrón silencioso de la visión».
¿Qué avances se han logrado en la investigación y el tratamiento del glaucoma?
Actualmente, la investigación se centra en evitar el daño en el nervio óptico, más allá de reducir la presión intraocular. Sin embargo, hace años que no aparecen nuevos fármacos que supongan una mejora significativa en el tratamiento. En cuanto a cirugía, sí se han desarrollado técnicas más seguras y eficaces a largo plazo, pero no existe aún una solución definitiva.
Otro campo en estudio es la neuroprotección del nervio óptico y la posibilidad de regenerarlo una vez dañado, algo que es muy complejo porque el nervio óptico no es un nervio periférico, sino una prolongación del cerebro. A diferencia de otros tejidos, su capacidad de regeneración es muy limitada. Aun así, hay avances en el estudio de las neuronas afectadas para hacerlas más resistentes o, en un futuro, repararlas.
¿Qué papel juegan tecnologías como la inteligencia artificial, el Big Data o las células madre en el tratamiento del glaucoma?
La inteligencia artificial está teniendo un impacto significativo en el diagnóstico precoz. Ya existen dispositivos que permiten detectar signos tempranos de glaucoma sin intervención médica directa, analizando imágenes del ojo y comparándolas con bases de datos masivas. Esto es clave, porque el diagnóstico temprano es la mejor forma de evitar la progresión de la enfermedad.
El Big Data también puede ayudar a identificar patrones de riesgo en poblaciones, pero en España tenemos un problema: aunque contamos con millones de datos de salud informatizados, muchas veces no podemos acceder a ellos para analizarlos correctamente.
En cuanto a las células madre, hay líneas de investigación prometedoras, pero aún estamos lejos de conseguir una regeneración efectiva del nervio óptico en casos avanzados. Su aplicación parece más viable en fases iniciales de la enfermedad.
En un país con una población envejecida como España, ¿cree que las políticas de prevención del glaucoma son adecuadas?
No, en absoluto. Llevamos décadas insistiendo en la importancia del diagnóstico precoz, pero no hay un plan de salud visual estructurado a nivel estatal. Hace diez años, el Parlamento de Andalucía aprobó por unanimidad la creación de un plan de salud visual, y hace cuatro años el Senado hizo lo mismo a nivel nacional. Sin embargo, no se ha hecho nada.
Incluso la ONU ha instado a los gobiernos a tomar medidas, porque el problema no es solo personal, sino económico y social. Muchas personas no llegan a la ceguera total, pero pierden suficiente visión como para no poder usar un móvil, leer o desplazarse con autonomía. Eso tiene un impacto enorme en la calidad de vida y en el sistema sanitario.
¿España está rezagada respecto a otros países en esta materia?
En prevención, sí. Países como Francia, Reino Unido o los Países Bajos tienen planes de detección precoz. En España, simplemente no existe. Sin embargo, a nivel de investigación, tenemos centros de referencia mundial. El problema es la financiación: aquí, un ensayo clínico tiene un presupuesto infinitamente menor que en EE.UU., por ejemplo.
¿Cada cuánto tiempo debería revisarse la vista una persona sana?
Si no hay antecedentes familiares ni problemas previos, con una revisión cada tres años es suficiente. Sin embargo, quienes tienen factores de riesgo (hipermetropía, miopía alta o familiares con glaucoma) deberían revisarse anualmente.
¿A partir de qué edad aumenta el riesgo de glaucoma?
A partir de los 40 años, cuando comienza la presbicia, el riesgo de glaucoma también se incrementa. Es un buen momento para empezar a hacerse chequeos regulares.
¿Qué papel juegan las asociaciones de pacientes en esta lucha?
Son esenciales. Por un lado, brindan apoyo psicológico a personas con baja visión, que muchas veces no tienen acceso a la ONCE porque no cumplen los requisitos de ceguera legal. Por otro, ofrecen información, lo cual es crucial para que los pacientes entiendan su enfermedad y sepan qué esperar como la Asociación Mácula Retina.
¿Qué significa para usted la celebración del Día Internacional del Glaucoma?
Es una oportunidad para concienciar a la población y recordar a los responsables sanitarios que el glaucoma sigue siendo un problema grave. Cada año, los oftalmólogos salimos a la calle para hacer revisiones gratuitas y detectar casos que, de otro modo, nunca se diagnosticarían a tiempo.
Para terminar, ¿qué mensaje le daría a los pacientes y a sus familias?
Que la mejor inversión en salud visual es la prevención. Diagnosticar el glaucoma a tiempo es clave para evitar la ceguera, y es algo que no es ni caro ni difícil de implementar. Sin embargo, seguimos esperando que los gobiernos tomen medidas reales. Hasta entonces, la mejor defensa es la información y las revisiones periódicas.
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Vía 20 Minutos
ALBERTO BARTOLOMÉ. NOTICIA del 12.03.2025 – 06:38H
