Compromiso ocular en COVID-19

FUENTE: agenciacyta Instituto Leloir. Ver noticia original


7% de los pacientes infectados con COVID-19 presentarían síntomas oculares

Así lo indica un metaánalisis de estudios publicados entre noviembre de 2019 y julio de 2020. Las manifestaciones clínicas más frecuentes en niños y adultos son los síntomas conjuntivales como sensación de cuerpo extraño, ojo rojo y secreciones.

Sensación de cuerpo extraño, ojo rojo, secreciones acuosas y dolor son algunos de los síntomas oculares que pueden presentarse hasta el 7% de los niños y los adultos infectados con COVID-19, según un metaanálisis de investigadores de Taiwán y China.

“Los receptores celulares que utiliza virus, como así también su genoma están presentes en la mucosa conjuntival y superficie ocular infectada, lo que demuestra que el virus podría utilizar la conjuntiva como puerta de entrada al organismo”, afirmó a la Agencia CyTA Víctor Reviglio, profesor e investigador en oftalmología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Córdoba.

El nuevo trabajo analizó 14 estudios difundidos antes de julio de 2020 y fue publicado en “Taiwan Journal of Ophthalmology”. Según los autores, liderados por los oftalmólogos David Hui-Kang Ma y Wei-Chi Wu, del Chang Gung Memorial Hospital, en Taoyuán, Taiwán, los síntomas de la conjuntiva son los más frecuentes.

“Aunque la prevalencia de síntomas oculares es baja entre pacientes infectados con SARS-CoV-2, es imperativo para los oftalmólogos entender el espectro completo de síntomas u signos de COVID-19, incluyendo los oculares, así como adoptar medidas protectivas durante la práctica clínica”, afirmaron.

Desde que se desató la pandemia ha habido informes anecdóticos de infección ocular, y descripción de lesiones vasculares de retina e inflamatorias inmunológicas de nervio óptico y sistema nervioso central asociados a la infección por COVID-19.

Oftalmólogos de todo el mundo están tratando de descifrar y comprender mejor los mecanismos biológicos que regulan esos procesos patológicos para mejorar su diagnóstico temprano y tratamiento adecuado.

Hay más de 500 trabajos de investigación publicados sobre el impacto de COVID-19 en la salud visual de la población humana y animal. “No sólo con respecto a las alteraciones patológicas oculares por COVID, sino también sobre estrategias para mejorar la atención de la salud visual en tiempos de pandemia”, dijo Evangelina Espósito, oftalmóloga en Clínica Universitaria Reina Fabiola y docente de la Universidad Católica de Córdoba.

Espósito, quien es magíster en Oftalmología Clínica por la Universidad de Edimburgo, Escocia, también señaló que pueden producirse manifestaciones oculares de las terapias contra COVID-19.

“Es claro que aún no conocemos las implicancias de este virus en lo inmediato y mucho menos a largo plazo. La investigación de los mecanismos infecciosos, inmunológicos e inflamatorios asociados a esta enfermedad y el seguimiento de los pacientes en el tiempo arrojarán luz sobre estos interrogantes”, concluyó Reviglio, quien se formó en enfermedades infecciosas de córnea e inmunología ocular en el Wilmer Eye Institute del Hospital Johns Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos.

Los síntomas conjuntivales como sensación de cuerpo extraño, ojo rojo y secreciones son algunas de las manifestaciones clínicas que experimenta un porcentaje de pacientes niños y adultos con COVID-19.

Ocular manifestation, comorbidities, and detection of severe acute respiratory syndrome-coronavirus 2 from conjunctiva in coronavirus disease 2019: A systematic review and meta-analysis. Xiao Chun Ling1, Eugene Yu-Chuan Kang1, Jui-Yen Lin1, Hung-Chi Chen2, Chi-Chun Lai3, David Hui-Kang Ma4, Wei-Chi Wu. DOI: 10.4103/tjo.tjo_53_20 “Taiwan Journal of Ophthalmology

Resumen
La pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID 19) ha presentado importantes desafíos para los oftalmólogos. Los informes han demostrado que las manifestaciones oculares pueden ser los primeros síntomas de presentación de la infección por COVID 19 y la conjuntiva puede ser una puerta de entrada para el coronavirus 2 asociado al síndrome respiratorio agudo severo (SARS) (SARS CoV 2).

El propósito de este artículo es proporcionar una guía general para que los oftalmólogos comprendan la prevalencia de la presentación ocular en pacientes con COVID 19 y reduzcan el riesgo de transmisión durante la práctica.

En esta revisión sistemática y metaanálisis se incluyeron estudios relevantes publicados en el período del 1 de noviembre de 2019 y el 15 de julio de 2020, con respecto a las manifestaciones oculares de COVID 19 y la detección de SARS CoV 2 en el ojo. La prevalencia combinada de las manifestaciones oculares se ha estimado en 7% (intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,03-0,10) entre los pacientes con COVID 19. La tasa de detección combinada de SARS CoV 2 de la conjuntiva fue baja (1%, IC del 95%: 0,00–0,03).

Los síntomas conjuntivales fueron las manifestaciones oculares más comunes en COVID 19, pero la tasa de detección positiva del virus CoV 2 del SARS por transcripción inversa – reacción en cadena de la polimerasa de desgarros o secreciones conjuntivales permaneció baja. Ningún estudio ha demostrado una transmisión definitiva de COVID 19 a través de la mucosa ocular o secreciones.

En resumen, las manifestaciones oculares en los pacientes con COVID 19 incluían comúnmente síntomas de la superficie ocular. Aunque se encontró una baja prevalencia de síntomas oculares entre los pacientes infectados por el SARS CoV 2, es imperativo que todos los oftalmólogos comprendan el espectro completo de síntomas o signos de COVID 19, incluidos los de los ojos, así como que adopten las medidas de protección adecuadas durante la práctica clínica.

Control de la miopía en niños

La Sociedad Española de Oftalmología ha publicado recientemente una nota informativa sobre el tema del control del aumento de la miopía en los niños. Esta información está basada en un artículo de la American Academy of Oftalmology, publicado en enero de este año y que adjuntamos, donde se hace una exhaustiva revisión de todos los métodos que se utilizan para reducir la progresión de la miopía en niños. Desde hace tiempo se han propuesto diferentes tratamientos con medicamentos, gafas o lentillas, pero hasta ahora ninguno de ellos ha demostrado una eficacia significativa. Por eso la nota de la S.E.O. dice así: 

Ante la avalancha de noticias aparecidas últimamente en los medios de comunicación del pais, la S. E. O.  informa a la población en general, que la noticia es inexacta y sin fundamento científico. Hasta hoy no se han publicado estudios científicos con suficiente número de pacientes y seguimiento para avalar dicha afirmación”.

Para más información ver documentación adjunta haciendo click aquí.

Curar la ceguera con células madre

La catarata es la primera causa de ceguera tratable en adultos, y afecta a unos 200.000 niños en el mundo. Consiste en la degeneración del cristalino, la lente natural del ojo, que se vuelve opaco. Suele tener origen en propio proceso de envejecimiento de este órgano. También puede ser congénita y afectar al niño desde su nacimiento. La técnica más extendida para tratarla consiste en limpiar el material que afecta a la transparencia de la lente, y sustituir esta por una lente intraocular artificial. Sin embargo, esta operación tiene en ocasiones efecto temporal, y no siempre alcanza el éxito deseado, especialmente en niños, ya que están en pleno crecimiento. Un equipo de investigadores chinos de la Universidad  Sun Yat-Sen de Guangzhou ha presentado recientemente una técnica experimental alternativa a la sustitución del cristalino, que logra la regeneración de los tejidos mediante el uso de células madre del propio paciente. Aún en fase experimental, la técnica ha sido probada con éxito en conejos y macacos, y posteriormente en niños menores de dos años afectados por catarata congénita.

Un artículo publicado recientemente en la revista Nature revela los detalles de esta investigación. El hallazgo científico se centra en la capacidad para las células madre de la propia lente para regenerarse: la lente dañada es retirada dejando las células madre, que trabajan hasta regenerar una nueva, con lo que la visión mejora progresivamente en los meses siguientes. Concretamente, el estudio realizado en doce bebés de menos de dos años comprobó que la incisión en la lente se recuperaba en menos de un mes, y la visión mejoraba considerablemente. La investigación debe ahora abordar un ensayo clínico que amplíe los resultados a un número mayor de pacientes que permita refutar su éxito, y un seguimiento más prolongado para descartar efectos adversos. Se estima que en cuatro o cinco años la técnica podría hacerse extensiva a pacientes más allá del estudio. La investigación en adultos aún no se ha iniciado, pero los resultados obtenidos hasta el momento son muy esperanzadores, pues descubren un nuevo paradigma para el tratamiento de diversas enfermedades oculares originadas por daños en diferentes tejidos.

Mejora apreciable en la tabla optométrica

Con esta técnica, la visión podría mejorar hasta ver incluso las letras más pequeñas de la tabla optométrica. Ilustración basada en la gráfica de Jeff_Dahl

Generando otros tejidos oculares

Las investigaciones sobre la capacidad del ojo para regenerarse a partir de sus propias células madre no acaban en el estudio del doctor Zhang en China. En otro artículo publicado en Nature se difunden los resultados de un segundo estudio realizado en la universidad de Osaka, en Japón, bajo la dirección de Kohji Nishida. En él se ha ensayado la regeneración de diferentes tejidos del ojo partiendo de células madre, llegando a recrear el desarrollo completo de la estructura ocular. Los resultados sientan las bases para la futura posibilidad de trasplantar tejidos sanos en ojos enfermos para restaurar una visión deteriorada por diversas causas. Si bien la investigación japonesa es menos amplia que la de los investigadores chinos, ­–no ha llegado a la fase de aplicación en humanos– sus hallazgos resultan muy interesantes para estudiar a fondo el desarrollo normal de un ojo desde cero. La replicación celular podría también realizarse utilizando células de un órgano enfermo para ayudarnos a entender mejor el origen y la evolución las dolencias. En resumen, se trata de un paso clave para investigar y tratar enfermedades oculares de una manera totalmente diferente a la que habíamos utilizado hasta ahora. Su potencial, aún por explorar, puede llevarnos a resolver enfermedades de visión hasta ahora incurables.

Disfunción eréctil y glaucoma

Recientemente se ha publicado en INTRAMED un artículo con que vuelve a poner de actualidad un tema ya clásico sobre el tratamiento del glaucoma, como son los efectos de la utilización de colirios con betabloqueantes sobre la función sexual en varones. La primera publicación sobre este tema apareció en el JAMA en 1985 (Journal of the American Medical Association), y desde entonces se da por supuesto el efecto de este tratamiento del glaucoma sobre la disfunción eréctil. Sin embargo en la revisión realizada por el Dr. Mocorrea se pone en evidencia que no existen pruebas científicas de esta relación entre el uso de colirios con beta-bloqueantes y disfunción sexual.

Gran cantidad de estudios cuestionaron la validez de la asociación entre disfunción sexual y betabloqueantes, tanto sistémicos como tópicos: las conclusiones muestran una incidencia mínima de aumento de la disfunción sexual en pacientes tratados con betabloqueantes. Por otro lado, parte del aumento de la incidencia puede estar relacionada con que el paciente espere dicho efecto adverso más que con una causa orgánica. Además, según Martín Mocorrea últimamente se ha sugerido una asociación entre glaucoma de ángulo abierto y mayor incidencia de disfunción eréctil, probablemente por los factores de riesgo en común (dislipidemia, hipertensión sistémica, diabetes, etc.). Sin embargo, no queda claro si el glaucoma de ángulo abierto es un factor de riesgo independiente o si la medicación utilizada para tratarlo aumenta el riesgo de disfunción eréctil. El último artículo asociando glaucoma y disfunción eréctil sugirió que estaba relacionado con los factores de riesgo en común, sin embargo, al hacer los ajustes por los principales factores de riesgo debería haberse corregido dicha probabilidad. No obstante, es posible que el efecto de los factores de riesgo no haya sido totalmente eliminado y que otros factores de riesgo no incluidos, hayan llevado a la asociación.

Por lo tanto puede afirmarse, según los resultados del presente estudio, que aunque existe una asociación entre disfunción eréctil y glaucoma, esta no puede atribuirse al uso de betabloqueantes tópicos. Dado que se realizaron ajustes para la mayoría de los factores cardiovasculares y metabólicos, hace falta seguir investigando este tema para esclarecer la naturaleza de esta asociación y su causa potencial.