Utilizar el teléfono inteligente en la cama puede llevar a la ceguera

Utilizar el teléfono inteligente en la cama puede llevar a la ceguera, según un estudio publicado en la revista científica ‘The New England Journal of Medicine’.

Según indica el diario médico ‘The New England Journal of Medicine’, mirar la pantalla del teléfono móvil por la noche con otras luces apagadas puede provocar casos de ceguera temporadal. Así se han registado al menos dos casos en Estados Unidos, donde dos mujeres sufrieron ceguera transitoria.

Según Portaltic, las dos mujeres decían padecer la pérdida de visión de un ojo por las noches, por lo que se sometieron a varias pruebas ofatlmológicas y cardiovasculares sin que el diagnóstico pudiera dar con el problema.

Un especialista neurooftalmólogo fue el que dio con la clave y aseguró que la patología de esta ceguera transitoria estaba provocada por el uso del móvil a oscuras, en la cama, y haciendo uso además de un solo ojo al estar recostado.

Dado que ese ojo está expuesto a la luz del móvil directamente, cuando se apaga la luz el mismo sufría pérdida de la visión.

El problema que causa esta práctica es, en cualquier caso y según los expertos, temporal e inofensivo, además de que se puede evitar usando los dos ojos para usar el móvil a oscuras.

De acuerdo con una investigación llevada a cabo por un equipo de médicos británicos de la Universidad de la Ciudad de Londres, del ‘King’s College’ de Londres, el Hospital Nacional para la Neurología y Neurocirugía y el Hospital Oftalmológico Moorfields, la condición llamada ‘discapacidad visual monocular transitoria’ fue descubierta tras dos episodios de ceguera temporal de dos mujeres británicas —de 22 y 40 años de edad— las cuales observaron sus teléfonos inteligentes en la oscuridad y con un solo ojo, en ambos casos.

La ceguera más larga duró unos 15 minutos y ambas mujeres la experimentaron en sus ojos derechos después de que utilizaran los ‘smartphones’ tumbadas sobre el lado izquierdo. El ojo izquierdo estaba cubierto por la almohada, así que al apagar el teléfono inteligente, las mujeres padecieron una sensación de ceguera temporal en el ojo derecho —ya adaptado a la luz de la pantalla—. La ceguera desapareció cuando los médicos aconsejaron a las mujeres mirar en el teléfono inteligente con los dos ojos. Un experimento del equipo científico tuvo el mismo efecto.

Según el estudio, “Los ‘smartphones’ se utilizan casi las 24 horas al día, así que los productores fabrican pantallas con luminosidad aumentada”.

Cambiando miradas en Haití

El pasado mes de septiembre, un miembro de nuestro equipo voló a Haití como parte de un equipo de cooperantes con una misión humanitaria en Bois Tombé, una pequeña población a unos cien kilómetros de Puerto Príncipe. Salud Ocular participó en esta causa solidaria con el objetivo de revisar la visión de sus habitantes, para diagnosticar problemas oculares y solucionar cuantos fuera posible. Representados por uno de nuestros oftalmólogo, el doctor José María García García, pudimos atender a más de 180 personas y realizar diversas operaciones. Este viajo nos permitió también acercarnos de nuevo a una manera de vivir muy diferente de la nuestra. La meta de la misión era cambiar la mirada de las gentes de Bois Tombé. Tras cinco días allí, la del doctor García tampoco era la misma. Su visión sobre Haití y la de nuestro equipo había cambiado para siempre.

En Salud Ocular nos sentimos muy afortunados. Como médicos, trabajamos con la tranquilidad de poder proporcionar a nuestros pacientes todos los recursos técnicos y garantías sanitarias disponibles a día de hoy para cuidar y reparar la salud de los ojos. A nivel personal sabemos que es un privilegio vivir en esta zona del mundo, donde tener acceso a una vida cómoda y segura se considera un derecho. En la filosofía de nuestra clínica, los valores médicos se equiparan con los valores los humanos; trabajar con honestidad implica también hacer por los demás lo que ellos no pueden hacer por sí mismos. Lo que se puso de moda llamar “responsabilidad social corporativa” no es otra cosa que colaborar, contribuir con lo que tenemos para cumplir con lo que creemos que es nuestro deber, aunque sea a muchos kilómetros de la clínica. Tras años participando en actuaciones humanitarias como esta de Haití, descubrimos que este lado humano de la medicina también nos hace sentir afortunados.

Bois Tombé es una población rural situada a unos cien kilómetros de la capital de Haití, Puerto Príncipe. En zona viven unas 5.000 personas, la mayoría con muy bajos o nulos recursos económicos, sin suministro de agua ni de energía. Las comunicaciones con la capital son lentas y costosas debido al mal estado de los caminos, lo que dificulta aún más el acceso a ciertos servicios por parte de la población. Gracias a otros proyectos de cooperación, Bois Tombé ya cuenta con una escuela, un comedor infantil y una policlínica que atiende los problemas de salud básicos. Acudir a una consulta de oftalmología allí era para muchos la primera oportunidad de revisar sus ojos y diagnosticar problemas de visión.

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Esta tarea corrió a cargo del doctor José María García García, miembro de nuestro equipo, que es además oftalmólogo en el Centro de Especialidades Virgen de los Reyes, perteneciente al Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla. Con la colaboración de la Diputación Provincial de Sevilla y de la organización Andalucía por un Mundo Nuevo, y con la ayuda de una traductora de la lengua local, el doctor García pudo examinar a 182 personas, detectar diversas enfermedades en muchas de ellas, y aplicar tratamientos para solucionarlas o mitigarlas. Los problemas que se pudieron detectar fuero variados y de diversa gravedad:

  • La presbicia fue el principal motivo de consulta con 60 enfermos, lo que equivale prácticamente a un tercio de las personas examinadas. Llama la atención que muchos casos eran prematuros, sobre los 40 años de edad.
  • Se detectaron 18 casos de cataratas, aunque las condiciones de la policlínica hicieron imposible operarlos.
  • Se diagnosticó glaucoma en 13 personas, que recibieron medicación y pautas para el tratamiento, aun ante la imposibilidad de realizar un seguimiento del avance.
  • 25 personas sufrían conjuntivitis de distinto origen, la mayoría por la exposición al sol y al aire sin proteger los ojos, otras muchas por infección.
  • También son numerosos los casos de Pterigium, una enfermedad que consiste en el crecimiento anormal –aunque benigno- de la conjuntiva del ojo, que es la membrana que recubre el ojo ocular. Es una lesión frecuente en personas que están frecuentemente al aire libre. En función de su gravedad, el tratamiento puede ir desde la aplicación de colirios hasta la cirugía. De los 15 casos detectados en Bois Tombé, se operaron tres pacientes.
  • Las enfermedades habituales menos frecuentes en el grupo que examinamos son la miopía, que afectaba sólo a ocho personas, y los problemas de retina, presentes cuatro pacientes, algo comprensible tratándose de una población poco longeva.
  • Por último, se pudieron operar 6 pacientes de los 10 afectados por tumores y abultamientos en los párpados (chalaciones parpebrales y anejos).

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En conclusión, el estado general de la visión en Bois Tombé es buena, especialmente en la edad infantil, algo muy importante para favorecer la educación de una población que ya dispone de infraestructura escolar. Las condiciones de vida de la zona seguirán influyendo en la salud visual. Por un lado, la vida rural al aire libre es origen de muchos de los problemas de visión detectados. Por otro, la carencia de equipamiento impide la cirugía en los casos de cataratas, que podrían solucionarse trasladando a los pacientes a Puerto Príncipe. No obstante, y aunque es humanamente imposible llegar a todo, nos quedamos con la sensación de haber podido cumplir con nuestra meta en Bois Tombé: ayudar a las personas a ver mejor, e incorporar una nueva visión del mundo a nuestra experiencia. ¡Vamos a por la próxima!