¿Cuál es el mejor momento para operar una catarata?

Cuando la disminución de visión interfiere en las actividades habituales del paciente es el momento adecuado de plantear la cirugía. En ocasiones, aunque la pérdida de visión no sea importante o el paciente refiera que todavía puede valerse por sí solo, el oftalmólogo puede recomendar la cirugía porque ha detectado una complicación secundaria a la catarata, generalmente un incremento de la presión intraocular o por la presencia de una patología retiniana añadida. Entonces, es necesario poder visualizar el fondo de ojo para el control de la enfermedad o actuar por medio de tratamientos como el láser en ciertas retinopatías diabéticas.

Finalmente, también se debe plantear el tratamiento quirúrgico de una catarata en los casos en los que el grado evolutivo es muy avanzado y existe riesgo de que se rompa la cápsula del cristalino liberando su contenido dentro del ojo. En estos casos, se produce un cuadro grave de inflamación de ese ojo que puede llegar a afectar al otro, y el tratamiento, entonces, es muy comprometido; es lo que se conoce como oftalmía simpática.

Hasta hace unos años, las cataratas se dejaban evolucionar largo tiempo hasta que se producía la pérdida total de visión. Esta actitud se debía a que la técnica quirúrgica que se disponía no era totalmente segura. Consistía en extraer toda la catarata, lo cual era más fácil cuando estaba más avanzada en su evolución. El problema radicaba en que, en el transcurso evolutivo de la catarata, podían aparecer complicaciones como incrementos de presión intraocular (glaucoma secundario) que dañaba el nervio óptico y, tras la cirugía, no se recuperaba totalmente la visión, debido a las alteraciones aparecidas en este período previo a la intervención.

En algunas ocasiones, se recomienda la cirugía de la catarata en fases muy tempranas para aprovechar la sustitución de la lente natural por una lente artificial que pueda corregir un defecto de refracción previo y la presbicia o vista cansada propia de la edad. En estos casos, se trata más de una auténtica cirugía refractiva que de una catarata. El objetivo fundamental es eliminar la necesidad de gafas o lentillas, tanto de lejos como de cerca. Esto se puede plantear, actualmente, gracias a la aparición de lentes intraoculares multifocales y lentes acomodativas que intentan emular la acción del cristalino.

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