Cómo proteger nuestros ojos

Prevenir los problemas oculares es la mejor forma de luchar contra la patología oftalmológica. La prevención comienza con las revisiones periódicas por parte del oftalmólogo y el seguimiento y recomendaciones del óptico. 

El segundo aspecto de una buena prevención es, no sólo acudir a unos profesionales competentes y en el momento adecuado, sino desarrollar nuestra propia competencia respecto del conocimiento de qué nos conviene y qué perjudica a nuestra visión. Es decir, ser conscientes de la buena utilización de nuestros ojos y protegerlos frente a nuestra relación con elementos que pueden perjudicarlos como el sol, las pantallas de ordenador, situaciones laborales especiales, deportes, etc. 

La Sociedad Nacional Americana para la Prevención de la Ceguera señala que el 90% de los traumatismos oculares podían haberse prevenido. Veamos, entonces, las situaciones más frecuentes en las que es necesario tomar medidas preventivas. 
 

1.- En el trabajo

Tener sumo cuidado en el ejercicio de actividades en las que se está en contacto con productos químicos, materiales irritantes como grasas, polvo, tintes, etc. Tomar todo tipo de precauciones o llevar protección ocular para realizar trabajos en los que exista riesgo de que salgan despedidos pequeños fragmentos metálicos, plásticos, etc. Este tipo de actividades constituyen un serio riesgo para nuestros ojos porque, en un momento dado, puede producirse un hecho incontrolado que induzca una lesión en los mismos.  

Es recomendable, por tanto, en estos casos, utilizar medidas de protección, básicamente gafas o máscaras específicamente diseñadas para este fin. Han de tener la particularidad de ser cerradas o adaptarse al máximo a la anatomía facial más que una montura normal de las que utilizamos en las gafas corrientes porque el peligro que han de superar, en caso de incidente, es mayor. Han de ser resistentes y poco pesadas para mejorar la comodidad y la visión a través de las mismas.  

Actualmente, la legislación de la mayoría de países obliga a utilizar gafas de protección en actividades como las descritas anteriormente. Quizás la más conocida es la protección de filtros contra las radiaciones ultravioleta de los soldadores con arco voltaico.  
 

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2.- En la casa

Los riesgos de accidentes domésticos cada vez son mayores. De hecho, muchas de las urgencias de un servicio de Oftalmología se deben a accidentes de este tipo. Las actividades cotidianas o la costumbre inducen a no prestar la atención necesaria a lo que hacemos creyendo que lo tenemos controlado. Nada más lejos de lo correcto, porque la falta de atención es la responsable de este tipo de accidentes que provocan hechos lamentables y frecuentes como salpicaduras de aceite caliente, quemaduras, salpicaduras de detergentes y lejías o productos químicos de jardín, alergias al tocarse los ojos con las manos impregnadas de productos que pueden ser tóxicos y un largo etc. Quizás uno de los apartados más importantes sea el de las lesiones que aparecen como consecuencia de actividades como la de reparar el coche o de bricolaje. 

Los traumatismos oculares por acción de productos químicos, erosiones por martillos, clavos, etc., son muy frecuentes. 

La primera medida contra estos accidentes es la protección de los ojos. Es difícil mentalizamos de que es necesario utilizar gafas específicas para realizar tareas como colgar un cuadro; pero una vez que hemos padecido un accidente de este tipo, vemos con mayor claridad la necesidad de proteger los ojos. Desgraciadamente, solemos adoptar estas medidas después de haber sufrido el traumatismo, cuando lo ideal era haberlo evitado. Hay que insistir en estas medidas, ya que, como hemos dicho, el 90% de los accidentes domésticos pueden prevenirse.  

Existen una serie de recomendaciones a tener en cuenta en caso de accidente:  

Contusión del ojo: 

- Cubrir el ojo con algún apósito o gasa, con esparadrapo, sin presionar, sólo para tapar el ojo dañado hasta llegar a un centro de urgencias.  

- No aplicar gotas, pomadas u otros fármacos, incluso es preferible no irrigar el ojo con ningún tipo de solución, sueros o agua del grifo. 

- Evitar tocar el ojo y no frotarse, ya que podrían lesionarse todavía más los tejidos dañados.  

- Evitar fármacos antiinflamatorios o analgésicos como aspirinas o ibuprofenos etc., ya que pueden incrementar la hemorragia.  

Traumatismo químico: 

- Lo más importante es eliminar el producto químico, para lo cual, lo primero es irrigar la zona de contacto, incluso colocando la cabeza debajo de un grifo de agua para que se irrigue profusamente el ojo, inclinando la cabeza hacia el lado del ojo dañado para que el agua que arrastra el producto químico no alcance el ojo sano. 

Con esta medida, diluimos el producto químico. Se recomienda un tiempo de entre 5 y 15 minutos. 

- El paso siguiente es tapar el ojo con un apósito o gasa y dirigirse a un centro de urgencias con el frasco o el nombre del producto químico que alcanzó el ojo.  

Traumatismo por cuerpo extraño:  

- La primera medida fundamental es no tratar de quitarse uno mismo el posible cuerpo extraño evitando frotarnos los párpados para que no ocasionemos abrasiones en la conjuntiva o que el cuerpo extraño pueda clavarse más profundamente.  

- Debemos tapar el ojo con una gasa o apósito y acudir a un centro de urgencias.  

- Si vemos el cuerpo extraño flotando en la parte blanca del ojo, podemos intentar eliminarlo mediante una gasa o un bastoncito de algodón de los que se utilizan para limpiar los oídos.  
 

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3.- Actividades lúdicas y deportes

La práctica de actividades lúdicas o deportivas puede ser origen de un traumatismo ocular, especialmente si en el deporte se utilizan pelotas que pueden impactar en la cara. Otra causa de lesión ocular es por contacto físico como un golpe o codazo que impacte en la cara y que afecte al ojo, algo habitual en deportes duros como el fútbol. En todas estas situaciones, es necesario tratar de prevenir el traumatismo mediante la utilización de gafas protectoras, las más adecuadas son las de policarbonato que son muy resistentes. Hay que ser especialmente precavidos en deportes como el squash, en el que la pelota va a gran velocidad y su tamaño es pequeño y se adapta a la órbita del ojo pudiendo ocasionar graves problemas que llegan hasta el estallido del globo ocular, tal como se ha reportado en publicaciones especializadas. 

Somos conscientes de que utilizar estas medidas de protección comporta dificultades. Pero debemos insistir en ello, dado que el índice de accidentes se ha incrementado de forma alarmante en los últimos años, quizás porque hay más gente que los practica o porque el nivel e intensidad de juego es cada vez más alto y, sobre todo, porque la conciencia de hacerse daño es cada vez menor.  
 

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4.- En el sol

La luz solar es beneficiosa siempre que se controle el tiempo y el grado de exposición. Las radiaciones ultravioleta que forman parte del espectro de la luz solar pueden ser muy negativas para la piel y para los ojos. Lo mismo sucede con todas las fluentes de luz artificial que emitan cantidades elevadas de radiación ultravioleta, como las lámparas de sol artificial o los soldadores de arco voltaico. En todos estos casos, se produce una lesión de las células que constituyen los finos epitelios de la conjuntiva y la córnea, pudiendo llegar a lesiones graves con destrucción completa del epitelio corneal e incluso con la afectación de estructuras internas como la retina, ocasionando edemas maculares que pueden desencadenar visión borrosa o producir lesiones de difícil tratamiento y resolución.  

La mejor forma de evitar esta situación es utilizar gafas con filtros especiales para radiaciones ultravioleta. En la mayoría de gafas con este tipo de filtros, se especifica el grado o porcentaje de filtrado. Es necesario asegurarse de que el filtrado es del 90 al 100% de las radiaciones ultravioleta A y B.  

En condiciones especiales de fuerte insolación, como en la nieve, alta montaña o en las playas, es necesario asegurarse no sólo de que nuestras gafas están provistas de buenos filtros, sino también de que estas gafas se ajustan bien a nuestra anatomía facial a través de buenas protecciones laterales que eviten el paso de luz para que ésta no alcance nuestros ojos, lo cual provocaría lesiones. 

Es importante no olvidarse de la piel de los párpados. Hay que protegerla igual que cuidamos el resto de la piel, con la salvedad de que esta zona es más sensible y hay que tener especial cuidado. Es recomendable utilizar cremas con filtros solares altos, cuidando de que no entren en contacto con el globo ocular, pero repitiendo la aplicación con cierta frecuencia si el tiempo de exposición es elevado. 

Recomendaciones para la exposición solar: 

- Utilizar gorros o protectores con visera, ya que el 50% de la radiación solar que llega a los ojos pasa por el espacio entre la cara y las gafas, puesto que la insolación es vertical y el sol lo tenemos sobre la cabeza.  

- No mirar al sol directamente, aunque utilicemos gafas de sol, ya que podemos lesionar la mácula de forma irreversible.  

- Utilizar cremas de protección solar en la cara y piel de los párpados.  

- En las salas de sol artificial utilizar las gafas de protección ocular acreditadas por organismos oficiales como la CE.  

- Ciertos fármacos hacen que se incremente la sensibilidad de los ojos a la luz, como las tetraciclinas, doxiciclinas, alopurinol, clorpromacina y otras. En caso de estar tomando algún tipo de medicación, es necesario leer atentamente el prospecto para asegurarse de que no hay estos efectos secundarios o consultar con su médico o farmacéutico. En caso positivo, será necesario extremar las medidas de protección.  

- En caso de padecer alguna enfermedad ocular que se relacione con la radiación ultravioleta como las maculopatías, cataratas o pterigión, es necesario extremar las precauciones. Recomendamos consultar con su oftalmólogo para que establezca las medidas necesarias para proteger sus ojos.  

- Las gafas de sol con filtros deben utilizarse de forma general cuando salimos a la calle o en ambientes con alto grado de insolación. No deben reservarse sólo para el rato que estamos en la playa, piscina o en la nieve. La exposición a las radicaciones ultravioleta es constante, incluso en días nublados. Por ello, recomendamos su utilización de forma rutinaria.

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5.- Cansancio ocular

Existe la creencia popular de que realizar actividades que supongan utilizar la visión de cerca durante periodos prolongados de tiempo puede suponer un daño irreversible para nuestros ojos. Es frecuente escuchar frases como “se me han quemado los ojos de tanto leer o coser a lo largo de mi vida”. Este tipo de afirmaciones no son ciertas. Actualmente, sabemos que actividades de este tipo, incluso bajo condiciones de baja iluminación o de aparente esfuerzo, como cuando nos aproximamos la lectura o el tejido que cosemos en exceso, no son causa de grandes males, aunque sí de un cansancio excesivo que puede inducir a reducir el rendimiento y a que aparezca una sintomatología que se conoce como astenopía ocular, que se manifiesta con dolores de cabeza, pesadez de párpados, visión borrosa, hipersensibilidad a la luz, irritación y lagrimeo. Esta sintomatología, si bien no es grave, tampoco es recomendable y es preferible evitarla. 

Para prevenir estos síntomas existen una serie de recomendaciones prácticas de gran utilidad:  

- Las actividades que requieren fijar la vista de cerca deben realizarse con buena iluminación, evitando reflejos y sombras indeseables.  

Para evitar esto, es necesario que la fuente de luz sea del tipo antirreflejos (luces halógenas), que enfoque aquello que estamos mirando, que la luz provenga desde atrás y que su disposición evite las sombras. Por ejemplo, si estamos escribiendo y somos diestros, la luz debe estar situada en la izquierda para que la mano no haga sombra en el papel y podamos ver con claridad lo que estamos escribiendo.  

- Las personas que padecen algún tipo de problema ocular con pérdida de visión, deberían consultar la posibilidad de utilizar bombillas de mayor voltaje, 150 ó 200 W, asegurándose de evitar los reflejos que suelen acompañar a un incremento de intensidad lumínica.  

- Cuando se trabaja con ordenadores, hay que evitar fuentes de luz delante o detrás de nosotros. Es preferible que la luz venga lateralmente, cuidando que la iluminación ambiente no sea excesiva y siempre inferior a la que tenemos en la pantalla.  

- Delante del televisor debemos evitar cerrar completamente la luz de la habitación, así como evitar un brillo y contraste excesivo de la pantalla. Se recomienda una iluminación ambiente suave y una distancia que sea cómoda para distinguir detalles. No es cierto que debamos situarnos a 5 metros de distancia del televisor.  

La medida de la distancia depende del tamaño del televisor así como del nivel de visión de cada uno. Las pantallas actuales no emiten radicaciones perniciosas para los ojos. Por ello, no es necesario guardar una distancia mínima.  
 

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6.- Ordenadores

En la actualidad, es frecuente la necesidad de trabajar con ordenadores y pasar un número importante de horas delante de la pantalla de un ordenador. Las características especiales de este tipo de instrumento determinan un mayor cansancio de los ojos. En el apartado anterior hemos señalado la importancia de la iluminación ambiente y el contraste de la pantalla.  

Aquéllos que deban pasar largo tiempo con el ordenador deben ser conscientes de que esta actividad les supone un esfuerzo extra; porque las pantallas del ordenador, a pesar de las mejoras experimentadas en los últimos años, no tienen una definición elevada y se produce una constante vibración que es imperceptible, pero que obliga a nuestro sistema visual a realizar un esfuerzo para compensarla. Junto a estos factores, cuando trabajamos con ordenadores, solemos cambiar frecuentemente el punto de mira o enfoque que va de la pantalla al teclado o a algún texto o referencia externa, obligando a nuestro sistema a realizar otro esfuerzo extra. Finalmente, solemos trabajar sentados, muchas veces adoptando posiciones anatómicas que obligan a forzar grupos musculares, lo que también provoca problemas en la espalda, la nuca o las cervicales. Para evitar todo este cúmulo de problemas, es necesario analizar nuestra actividad y revisar tanto las condiciones del ordenador como la postura de trabajo.  

Recomendaciones para trabajar con ordenadores:  

- Cada 10 minutos, relajar la mirada desplazando el enfoque a objetos lejanos, durante 10 o 20 segundos, seguido de la oclusión de los ojos otros 10 segundos.  

- Cada 2 horas, levantarse y moverse, cambiar de postura y realizar otra actividad diferente y relajante.  

- Es necesario mentalizarse sobre la necesidad de parpadear con frecuencia, ya que es normal que cuando nos fijamos en algo, como la pantalla del ordenador, se reduzca la frecuencia de parpadeo induciendo a un cuadro de sequedad ocular. Es aconsejable utilizar lágrimas artificiales, especialmente si trabajamos en edificios cerrados con calefacciones o aires acondicionados.  

- Hay que buscar una postura cómoda para que no se produzcan contracturas musculares. La espalda debe estar recta, con la cabeza alineada con ella para evitar la sobrecarga de los músculos del cuello, con la pantalla situada más baja, de forma que, entre la posición de los ojos y la pantalla, se forme un ángulo de 30 grados. Así, los ojos no miran recto al frente, sino que adoptan una mirada hacia abajo que es mucho más cómoda y menos cansada. 

- Procurar que la pantalla esté a una distancia en la que veamos los detalles de forma clara. Se recomienda que la situemos a 40 cm. y que ajustemos el tamaño de letra al nivel más óptimo para cada uno.  

- Intentar que el teclado esté  frente a la pantalla y si trabajamos con un texto adicional, procurar que esté lo más alineado posible con la pantalla y el teclado, así como a la misma distancia, para evitar los movimientos laterales de los ojos y los cambios de acomodación, origen de cansancio adicional. 

- Es imprescindible para las personas que utilizan gafas o lentillas que se aseguren de que su graduación es la apropiada para la distancia de trabajo. Muchos de los problemas relacionados con el trabajo con ordenadores tienen esta causa.  
 

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7.- Dietas y nutrición 

Desde antiguo se han señalado los efectos beneficiosos de ciertos alimentos para los ojos, como zanahorias, frutas, etc. Vivimos en una sociedad en la que la dieta y la nutrición cada vez tienen un papel más importante en nuestro estilo de vida. Existen datos objetivos que ratifican esta opinión. El informe AREDS (Age Related Eye Disease Study) de 2001 señala el impacto de añadir suplementos en la dieta para los pacientes con riesgo de desarrollar procesos como maculopatías degenerativas. Los resultados mostraron que el riesgo se reducía en un 25%, con un descenso de la evolución de la pérdida de visión en estos pacientes, que alcanzaba e1 19% de los que padecían la enfermedad. La dieta debía ser rica en vit A, vit C, vit E, zinc y cobre.  

Los datos referidos no se traducen en afirmar que todas las enfermedades oculares se benefician con este tipo de suplementos. De forma general, parece que las dietas ricas en antioxidantes (vitaminas, minerales y ciertas enzimas) pueden ayudar a mantener las células de nuestro organismo en un mejor estado de salud y de la misma forma el sistema ocular. Sabemos que ciertas patologías como las cataratas, glaucoma o degeneraciones maculares, se relacionan con la acción de radicales libres que ocasionan la oxidación de los tejidos. Por ello, una dieta rica en sustancias antioxidantes puede ser positiva para prevenir este tipo de enfermedades, aunque no existen datos plenamente satisfactorios que apoyen esta presunción, únicamente en el caso de las maculopatías se han mostrado beneficiosas de forma objetiva.  

En pacientes afectos de miopía elevada, con problemas de visión nocturna, se pudo demostrar que la dieta rica en carotenoides (zanahorias) y antocianósidos o antioxidantes mejoraba las condiciones de visión nocturna y adaptación a la oscuridad. En la actualidad, se están realizando múltiples estudios para identificar los grupos de riesgo en los que la dieta puede ser beneficiosa en la prevención y evolución de enfermedades oculares. Si bien todavía faltan resultados, todo parece apuntar hacia el aspecto positivo que ejerce sobre la salud ocular la ingestión continuada de frutas, verduras y sustancias minerales con capacidad antioxidante.  

¿Qué  alimentos aportan sustancias antioxidantes? 

Vitamina E. La podemos encontrar en aceites vegetales y derivados, así como en frutos secos como avellanas, almendras, nueces, cacahuetes, etc.  

Vitamina C. La encontramos en la mayoría de frutas, fresas, naranjas, kiwis, y en las verduras, como espinacas, brócoli, tomates y patatas.  

Carotenoides. Las zanahorias, patatas, brócoli, tomates, papaya, melón, sandía y melocotones son fuente de este principio, básicamente beta-caroteno, tan necesario para la función visual.  

Antocianósidos. Los encontramos en las moras y frambuesas. Son principios activos que parecen tener un efecto muy positivo en el metabolismo retiniano y en la microcirculación ocular.  

Taninos. Se encuentran en el vino tinto y parece que también tendrían un efecto beneficioso para la salud ocular, así como para la prevención de trastornos circulatorios sistémicos. Se recomienda un vaso de vino diario.

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